¿Recuerdan el primer día de clases? Yo sí. Todos sentados quietos y sin hablar. De repente llega una profesora muy coqueta que dice:
-Hola chicos, yo voy a ser su profesora de lengua.
Por supuesto no podía faltar el compañero desubicado haciéndole una de sus hermosas preguntas:
-¿Usted es la mamá de niñera? (por la ropa que traía puesta).
¿Como terminó? Yendo el primer día de clases a la rectoría (jaja, todos tentados de la risa).
Una de las últimas profesoras en presentarse fue la Uz. ¡Que horrible fue! Entró como si fuese militar y nos dijo:
-Muchachos, párense para saludarme.
-Uh! Que mal q arrancamos -pensamos todos.
Cuando llegue a mi casa luego de ese día interminable y comencé a armar todas las cosas del colegio me puse a llorar porque tenía mucho miedo y no sabía por donde empezar. Juro que en ese momento dije que iba a ser una tortura y con el tiempo me di cuenta q no.
Hoy, después de cinco años que pasaron desde aquel día, termina todo lo que yo creí que sería una tortura. Sentí un vacío muy grande en mi corazón al darme cuenta que ya nada iba a ser como antes.
¡Qué manera de llorar! Último día de clases. Debemos dejar la adolescencia para formarnos como adultos y aplicar los valores aprendidos que para mí es lo más importante que nos llevamos de la secundaria.
Chicos, la verdad que este posteo hoy va dedicado a ustedes, porque a pesar de nuestras diferencias, defectos y virtudes voy a extrañar muchísimo ese “primer día de clases” de todo el secundario; cuando nos peleábamos por el último banco, pelearme con ustedes por tantas cosas y renegar sola. ¿Quién me va a aguantar ahora las cosas que soportaron ustedes? Porque formaron parte de mi segunda casa y porque se lo merecen quiero agradecerles todos los momentos compartidos ya fuesen los buenos o los malos, porque fueron, son y serán los recuerdos más lindos de mi adolescencia.
¡GRACIAS POR AYUDARME A CRECER!
LOS QUIERO MUCHISIMO
Camila.

Meneame
del.icio.us
Creo que las gracias son mutuas. A pesar de las distancias que hubo en todos estos años, las circunstancias siempre nos obligaron a tratarnos entre todos. Mucho o poco, no importa cuánto conociéramos a alguien, uno siempre se lleva sorpresas. No nos podemos culpar, estamos creciendo y crecer es cambiar, sufrir. Y este cambio, es el último cambio de secundaria, más no el primero ni el último de nuestras vidas. Por eso nos hará, nos hace sufrir. Porque a pesar de todo, no importan los subgrupos o las distancias que nos separan o separaron, porque aunque nosotros nos vemos muy lejanos, siempre fuimos uno de los grupos más unidos ¡Qué irónico! ¡Ja! Pero es así. Bueno, más que un comentario, lo que escribí parece un posteo. Así que finalizo diciéndoles a todos lo que nunca dije y muchos nunca creyeron "oir" de mí: Los quiero 5ºaño "B". ¡Gracias por los momentos vividos! y realmente los voy a extrañar.
Marina Giselle Muñoz Cabrera
23-11-2008 - 01:20:14 GMT 1