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5ºB - Madre del Buen Consejo

Cuántas veces vamos caminando por la calle cuando de repente una silueta humana se te abalanza desde atrás con un cuchillo o una pistola en la mano y te dice: “¡dame tu celular!”. Cuántas veces viajando en tren o en colectivo, por capricho del destino, nos topamos con la sucia y asquerosa pared de la perversión. Cuántas veces vamos viajando en un taxi o un remís, y en el momento de llegar a nuestro destino el auto no para, ni en la cuadra siguiente, ni en la siguiente…

Lo más probable es que alguna vez hayas estado en una situación similar, o al menos, a un conocido tuyo. No es nada anormal escuchar a las madres opinar sobre cuáles son los motivos de tales crímenes, o a los padres conversando sobre cómo debería ser la policía en nuestro país. Tomar el control remoto y cambiar de canal a ese cubito mágico que parece cobrar vida al situarlo en el canal de las noticias, contándonos, sobre alguna marcha que se realice en determinada avenida para reclamar seguridad por la muerte de tal, algún secuestro de un joven proveniente de una familia de bajos recursos (inclusive), el ataque a un colectivero con bolsillos llenos de aire, o el homicidio del señor “buena persona” a manos del señor “alcohol” o el señor “alcaloide”.

Cualquier persona diría que el principal culpable de todo esto, es la policía. Que les falta entrenamiento, que son pocos, que el “curro” los depara para eludir sus responsabilidades, entre otras cosas, son los argumentos más comunes de la gente. En parte tienen razón, pero no se dan cuenta que la mayor culpa la tenemos nosotros mismos, ya sea por educar mal a nuestros hijos, o por no prestarles atención. Los hijos, parecen no tener capacidad de razonar, ya que hacen “la suya” como diría cualquier padre, aunque en realidad no saben que hacen lo que ven en las calles, “su segundo hogar”. Nunca les sale por iniciativa propia, siempre hay un diablo que te incita a probar los pecados capitales. El gobierno, para colmo les hace “patita” para que sigan haciendo lo que quieren. Buscan hacer valer los derechos del criminal cuando deberían tener en cuenta primero al damnificado. Un estado en la que por un homicidio otorgue veinte años de cárcel, no es un gobierno muy justo que digamos. Además si es menor parece tener un “bono extra”, ya que ni siquiera necesita ir a un reformatorio, unos cuantos regaños y ya está de patitas en la calle nuevamente. Estos y muchas otras injusticias suceden tanto aquí como en el resto del mundo, pero cabe resaltar a un país, que podría decirse, el más civilizado de todos, es Japón, el país de los crímenes financieros, de los Yakuza (o mafia japonesa) que se encuentran enredados en estos asuntos; sin embargo, es el país más seguro que hay. No hay robos, no hay asaltos, muy pocas veces homicidios. El último imperio se mantiene socialmente estable gracias a su política de “verdaderas cadenas perpetuas”, pero por sobre todo, la “pena de muerte”, que se emplea tanto en hombres como en mujeres y niños, “locos incluso”. Es un castigo muy extremo, pero sin embargo, muy pocas personas se ven afectadas por este, ya que semejante pena, hace que cada persona lo piense bien antes de realizar cualquier delito. Es por eso que nuestro gobierno tiene que hacer valer la justicia, y establecer una política que asuste al delincuente, para evitar más atrocidades.

 

Muñoz Cabrera Joel Andrés

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