Basta con leer un diario en la sección Policiales. Basta con salir a la esquina de casa un sábado a la medianoche. Basta con encender la televisión a cualquier hora del día. Basta, inclusive, con ir a la alacena a buscar una pastilla ó una botella de vino. En cualquier sitio, al alcance de la mano, están ellas, esas sustancias que, en una sola palabra, causan temor a mucha gente y despiertan todo tipo de polémicas: las drogas.
Viejas conocidas que siempre caen en las manos de una juventud descontrolada, que queda atrapada y cae víctima de sus propios excesos. Y que nadie venga a repetir frases gastadas, tales como la juventud de hoy en día está perdida por las drogas, maldita y repodrida muletilla del viejo de 75 años que vive al fondo, fascista y devoto del tango. Las drogas existen desde que el mundo es tal, pero el personaje mencionado anteriormente jamás querrá admitir que los sonidos del bandoneón de Aníbal Troilo se debían a un talento sobrenatural potenciado por algunos saques de cocaína ,ni que los entrañables Jorge Porcel y Alberto Olmedo abusaban de las mismas hasta el paroxismo, y muy caro lo pagaron. ¿Fue un pecado? Me atrevo a decir que no, y ya veremos el por qué de mi afirmación en los párrafos siguientes, haciendo hincapié sobre los efectos que causaron en las artes más sublimes: la literatura y la música.
Las drogas, en su definición correcta, son sustancias capaces de alterar un proceso biológico o químico en un organismo vivo con un propósito no nutricional. Ya desde los comienzos de las primeras civilizaciones, los hombres conocían las propiedades de ciertas plantas, como el opio, y las empleaban para fines religiosos, medicinales ó por placer, entre otros, con moderación. Remontándome a tiempos no tan lejanos, en el siglo XIX el consumo de opio ó de coca era una actividad absolutamente habitual, aunque reservada a una élite más bien adinerada.
El origen del problema tiene lugar a partir de las últimas dos décadas de dicho siglo, cuando se inventan sustancias tales como la morfina y la heroína, con fines medicinales, ignorando por completo que en los consumidores de la misma se desataría una adicción irrefrenable. Así es que, en algunos países, comienzan a surgir las primeras leyes que castigan la posesión y el consumo de drogas. La prohibición, sin embargo, hará que el consumo aumente en forma espeluznante y surja de esta manera el narcotráfico, desatándose verdaderas batallas por el control del mercado de las mismas. A la vez, científicos como el químico suizo Albert Hoffman (fallecido hace 3 meses, a los 102 años), se dedican a investigar sustancias, llegando a desarrollar novedades, como el ácido lisérgico (LSD), elaborado a partir de algo aparentemente tan inofensivo como lo es un hongo de cereal (el cornezuelo de centeno).
Y así llegamos al período del apogeo de las drogas, que me atrevo a enmarcarlo entre los años 1950 y 1980. Los artistas musicales, plásticos y literarios de estos años experimentaron con todo tipo de sustancias y crearon obras de arte incomparables. Grupos de rock, como The Beatles, Rolling Stones, Pink Floyd ó Velvet Underground se entregaron al consumo de las mismas, vivieron una realidad aparte y su creatividad se disparó a niveles de perfección y majestuosidad. Las letras de sus canciones lo reflejaban perfectamente, en varios casos de manera evidente, tales como “Sister Morphine” ó “Brown Sugar” (Rolling Stones), “Heroin” (Velvet Underground) y “Yellow Submarine” (Beatles, que no era otra cosa que el nombre de una pastilla alucinógena). Las actuaciones en directo de las bandas se basaban en la improvisación y los conciertos se extendían por más de cuatro horas (un ejemplo perfecto de esto es la película Woodstock, (http://youtube.com/watch?v=XnamP4-M9ko). Por su parte, escritores como Carlos Castaneda, Aldous Huxley, Timothy Leary, Ken Kesey ó William Burroughs reflexionaron en sus escritos sobre la capacidad de despertar la percepción de los sentidos con la ayuda de sustancias como el LSD, y lo supieron reflejar a la hora de escribir, empleando nuevas técnicas de escritura.
Pero se sabe que en la vida todo debe tener un límite, y mucha gente no lo supo y todavía no lo sabe, y se cree fuerte por consumir drogas, pero al no autocontrolarse, se dejan ver en toda su debilidad. No pretendo incitar al consumo de drogas a quien lea esto, pero nadie ha sabido responder mis interrogantes. ¿Son malas las drogas ó lo son los seres humanos, que pretenden justificar su comportamiento con ellas y arruinarle la vida a jóvenes inocentes que quieren huir de situaciones de pobreza extrema? Si pueblos antiguos supieron emplearlas hábilmente para tratar enfermedades ó con fines religiosos, ¿qué fue lo que desencadenó que las mismas se convirtieran en un karma para el hombre?
Una respuesta posible también podría ser que potencia la creatividad de los genios y eleva la maldad y la estupidez de los canallas. Veamos los siguientes casos. Un escritor genial como lo fue Julio Cortázar prueba la marihuana y elabora algunos de los cuentos más extraordinarios de la narrativa universal. Un imbécil que no puede con su vida se fuma un porro, se cruza en la esquina con una chica, la viola y la mata. Cuatro músicos se encierran en un estudio de grabación con sus instrumentos y ácido lisérgico de por medio graban el álbum más importante de la historia de la música pop (http://es.wikipedia.org/wiki/Sgt._Pepper%27s_Lonely_Hearts_Club_Band). Un mocoso mantenido se revienta la cabeza con alguna porquería, se sube a un auto y atropella a 5 personas. Un poeta cuya vida es un calvario insoportable prueba el peyote y plasma lo que vio en su mente en un poema bellísimo. Un médico falso, ambicioso y bueno para nada, aspira cocaína y mata una decena de personas, pero ya es muy tarde cuando alguien lo detiene.
El autocontrol es posible, y está comprobado, pues en Europa muchas drogas son legales y no existen los mismos problemas que acá, donde están prohibidas y no supone un gran esfuerzo conseguirlas. Así que, realmente, ¿quién es el malo de la película? ¿Las drogas ó el ser humano?
Insisto en que no estoy haciendo una apología de las mismas, sino mirando las cosas desde otro ángulo, que es como se ven en un estado de alucinación. Quien sabe, a lo mejor será que estoy bajo los efectos de alguna sustancia que me enloquece, que me lleva a pensar que la gente ha tomado, después de muchos siglos, la decisión de ser razonable.
Facundo Fontanella.

Meneame
del.icio.us
Comparto con Facu la retórica pregunta: "¿quién es malo, la droga o el ser humano?" Es una buena pregunta... La droga de por sí es una pastilla o una planta (o cualquiera de sus formatos), está ahí, puede ser medicinal, de hecho hay mucha gente que toma Ribotril recetado por un médico, y hay otros tantos que lo consumen porque... quién sabe por qué.
A mi no me molesta el que consume y tiene posibilidad de pagarselo, y de poder discernir cuando parar, qué hacer.. quien todavía tiene un poco de consciencia. A quien critico y voy a criticar hasta el día que me muera, es al hijo de p.ta que consume, roba, mata, viola... inhumanos de m.rda.
También comparto lo de la literatura y la música, uno de mis artistas favoritos, o sea Kurt, se supone que murió de sobredosis...
aldana,
07-07-2008 - 20:19:18 GMT 1
Está para pensarlo che, no tengo mucho que decir porque sería repetición, muy buen posteo Facu.
Luciana
07-07-2008 - 23:29:21 GMT 1
La verdad Facu que me quede anonadado con tu posteo. La verdad que dijiste una serie de verdades tremenda y tus argumentos, muchos mejores aún. La verdad es que la pregunta de quien es el malo y quien el bueno…las drogas o el ser humano. Comparto totalmente el argumento de que muchas personas bajo el efecto de diversas sustancias, como por ejemplo: Edgar Allan Poe, Alfred Jarry, Paul Verlain, Charles Baudelaire, Mallarmé, Ruben Dario, Antonio Machado, Alphonse Allais, Gautier, August Strinberg, Jack London, Hemingway y Oscar Wilde. También podemos mencionar a pintores como Charles Cros, Van Gogh, Paul Gaugin, Manet, Toulouse-Lautrec, Degas y Pablo Picasso. Ahhh me olvidaba.. también Brian Warner, alias Marilyn Manson y Johnny Depp
Todos los grandes hombres mencionados fueron unos genios, sin importar lo que hicieron, en este caso beber ajenjo. El ajenjo es una bebida alcohólica alucinógena…pero bueno, esa es otra historia jajaja
Muy buen posteo Facu
(s) AINT
08-07-2008 - 00:19:40 GMT 1
Que buen post Facu...
Creo yo que las drogas no son malas, pasan a serlo, cuando el hombre las consume en exceso, pero ya no se le puede hechar la culpa a las drgas sino a aquellas personas que por inconcientes las consumen de más y ponen en peligro sus vidas, pero también es cierto lo que dice aldana, muchas drogas son recetadas por médicos y algunas hasta pueden salvar vidas.
Y yo creo que con la prohibición de las drogas, lo único que se logra es que las personas consuman más, porque aquello que está prohibido, el hombre lo toma como un reto el vencer esa prohibición y se fanatiza aún más por conseguir las drogas.
Matías
08-07-2008 - 03:24:04 GMT 1
Con respecto al tema en cuestión creo que las drogas deben existir para el uso medicinal. Un médico es un profesional que está facultado para administrar una droga con fines terapéuticos, sabe que tipo de principio activo, dosis, por cuanto tiempo y para que patología debe suministrar.
No comparto que las grandes creaciones artísticas hayan sido producto del efecto de alguna sustancia opiacea, alcaloide o de alguna otra clase, sí, por el contrario creo que se deben a la cratividad y talento de su autor. No me imagino a Leonardo da Vinci, a Rafael, Schubert, Bach, Beethoven bajo los efectos de algún alucinógeno. En cuanto a la afirmación de Matías sobre las prohibiciones, discrepo totalmente, una barrera baja prohibe el paso, no creo que nadie en sus cabales considere cruzar la barrera baja como un reto a vencer.
Sonrisa de plastilina
31-07-2008 - 21:53:51 GMT 1