Mi última vez.
quintob — 03-11-2008 GTM 1 @ 21:20Vengo a postear en este nuestro blog por última vez. Como verán la fecha límite para subir ya pasó, pero como el título lo dice era mi última vez, y ya que considero las últimas veces tan importantes como las primeras, me tome mi tiempo para pensar bien como quería usar el espacio.
Entrar en noviembre siempre es caos. Plata para todo lo habido y por haber; entregas, pruebas, trabajos de todas las materias extras y también curriculares; fiestas (la mejor parte), pero cansancio, y ese clima de noviembre que dan ganas de pasar toda la tarde sentado en la vereda. Todo lo bueno y todo lo malo conviviendo en los mismos treinta días. Pero a este noviembre en particular (muy particular) le sumamos que es el último que vamos a vivir de esta forma (también muy particular).
La última cuota que vas a pagar; las últimas cremonas que te vas a comer en el segundo recreo (y las últimas veces que te vas a avalanchar como bestia en la multitud del quiosco de Norma y Camacho, todos unidos por lo mismo: las cremonas); los últimos recreos que vas a "jugar de mano" con tus compañeros (todo se debe a la regresión: robo de zapatillas, intentos de meter a alguno en el tacho, entre otros); las últimas horas libres que vas a dormir tirado en algún rincón del aula/mirar por la ventana/copiar tarea (últimas tareas también); las últimas veces que usamos el equipo de gimnasia (ya no quieren saber más nada); las últimas fotocopias que vas a sacar a san Agustín a la salida, cuando los 300 alumnos del colegio hacen lo mismo; los últimos “trucos” que van a disputar en cualquier rato libre; entre tantas cosas que toman carácter de últimas. ¿La razón? Una cuenta regresiva que termina en una fiesta de egresados y una entrega de diplomas, pero que sus llegadas se nos llevan (por lo menos para mi) los mejores momentos de nuestras vidas.
Este año aprendí mucho, más allá de una asíntota, un alcohol, la reflexión de la luz, y los derechos de las mujeres. Aprendí (aunque se rían, recién este año) a compartir cosas muy de adentro mío que nunca hubiera sacado afuera. Aprendí que la vida es una sola y que cada segundo es único y lo tengo que vivir como tal. Aprendí a no callarme cuando hay algo que no me gusta, que todos tenemos el derecho al reclamo. Me ensañaron a que en las peores me tengo que reír siempre y que compartir la vida misma la hace más valiosa. Aprendí que no se nada, y que de ahora en adelante mi vida la empiezo a construir yo misma, repito: sin saber nada.
Esto fue un resumen del último año de secundaria, una despedida de la misma, un comentario (el último que subo) que quise aprovechar, un balance o como quieran llamarlo.
Mariel Fiscella.

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"Vagando" por internet me crucé con un blog que me fascinó. Por fin alguien que combina aquello que me gusta tanto: el arte, la historia, la literatura.